Filantrofobia

Bien puede decirse que la vida es un episodio que viene a perturbar inútilmente la sagrada paz de la nada

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Cómo describir

Posted by filantrofobia at 04:37 PM on March 25, 2009

Las notas características de nuestro yo son aquellas que tratamos de extrapolar de un determinado ser para que resulte comprensible a otro determinado ser; así es como damos descripciones, otorgando lo que es preciso conocer para bosquejar una idea útil en la medida en que se corresponda con la realidad, que será realidad subjetiva de quien exprese y del oyente. La realidad es indiscutiblemente más compleja y no cabe distinguir en ella, exclusivamente, notas tales como el ser una persona alegre o triste, simpática o antipática. La descripción parte por tanto de una perspectiva, la del observador en un determinado momento a la que se le suma el hecho intrínseco de una descriptividad acotada, en términos lingüísticos, por la magnitud de lo dicho. Color de pelo es un hecho irrevocable, pero que responde a lo momentáneo. Síndrome de down es, en cambio, nota característica en grado sumo. Simpatía o antipatía serán entonces intermedio. Lo dicho se exalta en el lenguaje, y al trasluz del lenguaje cobra veracidad mediante la comparación. Es irrelevante ahora que lo dicho sea fiel o, por el contrario, se pierda en derroteros inútiles; es menester saber que lo dicho, con independencia de cómo sea dicho, tiene una forma, un esquema, cuya correspondencia con el contenido, o el fondo de lo dicho, determinará la adecuación. Graduación entonces de lo dicho, a la que llamamos adecuación, y graduación de las propiedades, o notas características del yo, que responderán también a una sutil adecuación, pero cuya distinción será evidente en lo sucesivo.


Es inherente a la descripción el establecer ciertos parámetros incomprensibles para nosotros, sería bueno conocer estos parámetros, pero es tarea casi imposible. Lo que interesa ahora es saber cómo la descripción se ajusta al objeto descrito. Lo que interesa socialmente no es la estructura interna de lo descrito, sino su aspecto externo y, por consiguiente, las notas llamadas intermedias o bajas (aquí sería síndrome de down alto nivel, pues en cierta medida lo que se dice es abreviatura de lo que ocurre a nivel genético en el cromosoma 21). Digamos de un yo que tiene la propiedad ser antipático, se hace extensible esto a toda situación y momento?? La respuesta es necesariamente no. Este no presupone o bien que hay varios yoes o bien que ciertas notas características del individuo son mutables sin por ello ocasionar una modificación profunda del yo. El gran dilema filosófico que se nos presenta es el tantas veces acusado problema de la esencia: qué es inherente al objeto descrito?? O bien decimos, de manera drástica, la antipatía no es inherente esencialmente al objeto, sino circunstancial (a veces es antipático); o bien que la antipatía es inherente necesariamente (siempre es antipático) y por consiguiente el objeto descrito es un objeto que ya no es, sino que era a un determinado momento; o bien que la antipatía presenta una inherencia relativa (es antipático omitiría cierta expresión sobreentendida) y, por consiguiente, la descripción adolece de ciertos defectos según sea el grado de relatividad. Nótese entonces cómo según sea la descripción es el objeto, así dada la descripción “a veces” lo que en verdad decimos es que su antipatía resulta indiferente y que tal información es mero exceso de la descripción. Descrito como “siempre” el objeto, el yo en cuestión, es un yo diferente según sea su estado de ánimo, pues todas las propiedades están al mismo nivel. Descrito relativamente lo que decimos es que la descripción es una descripción relativa dada a un yo relativo; pero, lo que interesa saber es a que debemos la relatividad y, en especial, qué es lo que hace que unas cosas sean más relativas que otras; pues no cambia tanto el estado de ánimo como las enfermedades crónicas. Por eso mismo es relativo, porque el estado de ánimo muta, mientras que la enfermedad persiste; así lo que está a un nivel más alto es lo que tiene mayor persistencia y por tanto identificamos como lo esencial al yo descrito y viceversa (que no conversa).


Relatividad es por tanto lo que describe el mundo, relatividad, por tanto, relativa. Si el mundo es relativo significa que los filósofos no debieran buscar la esencia de las cosas, sino redactar listas detalladas donde se especificara, de modo cuantificable, el grado o nivel de la propiedad en relación al objeto. Sin embargo, hacer descripciones implica también el método recursivo: cómo describimos una descripción en términos relativistas?? Y, por ende, cómo interpretamos las similitudes y diferencias que se establecen entre ciertas descripciones?? Relativismo significa también obviar este nivel estructural, sacrificio que nadie, hoy por hoy, estaría dispuesto a aceptar. La filosofía trata de ceñirse al nivel estructural, razón por la que esencia es más probablemente aquel nivel más alto, que aquel otro más bajo; y esto es así en términos de mutabilidad. Cómo debemos interpretar esta mutabilidad?? Estudiar una mutabilidad es estudiar lo que se va y lo que queda, lo que se va es lo poético, lo que se queda lo filosófico; lo que establece el cambio no es un nuevo orden, sino una dicotomía. El orden prevalece, sigue siendo el mismo, y lo que ya no es, justamente, es aquello que se expresa mediante la dicotomía. Por ello la filosofía será dialéctica en el sentido del diálogo, del debate, de la comunicación entre partes, siendo las partes opuestas, pero indispensables una a la otra. Si el problema esencial de la filosofía es, justamente, el problema de la esencia será porque damos prioridad a lo que prevalece, a lo que es propiamente imprescindible. Hablar en términos de imprescindibilidad significa hablar en términos de contenido. Relativismo es aquello que implica hablar en términos de ausencia: definir al objeto no en tanto por lo que es como por lo que no es. Pero este ser o no ser enraíza con la dicotomía misma, el cambio es ese dejar de ser para ser otra cosa; pero, qué cosa?? Eso es lo que nos preguntamos. Qué cosa es ahora el hombre antipático cuando es simpático?? Otro hombre?? Acaso, dijéramos, que el hombre con síndrome de down es el mismo hombre tras dejar de tener síndrome de down?? Sí y no, pues lo que se obvia es justamente lo que decíamos en el artículo anterior, el yo como conjugación, correlato del mundo: si podemos curar el síndrome de down, usted seguirá siendo el mismo pese a no padecer tal enfermedad; si por el contrario, no podemos curarlo, usted será otra persona. Y llegado a este punto es cuando uno se pregunta si la metafísica no será entonces un consuelo, un mero ardid psicológico con el que combatir, a modo de terapia, el cambio. Esto suponiendo que el cambio sea, en virtud de su perceptibilidad, algo que necesariamente requiere ser expurgado por aquella necesidad del yo de entenderse como unidad. Por aquella necesidad del yo de no parecer un loco.

Categories: Descriptivismo, Relativismo

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